El 8 de abril de 2026, se publicó el Real Decreto 313/2026, que otorga a los hórreos del norte de España un estatus especial como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial. Esta decisión se produce en el marco de la Ley 10/2015, que busca salvaguardar las manifestaciones culturales que forman parte de la identidad de las comunidades.
Los hórreos son estructuras arquitectónicas tradicionales que se levantan sobre pilotes, diseñadas originalmente para almacenar y airear cosechas, protegiéndolas de roedores y otros animales. Estos edificios, conocidos en algunas regiones como graneros aéreos, son comunes en la fachada atlántico-cantábrica de España, incluyendo comunidades como Galicia, Asturias, León, Cantabria, Navarra y País Vasco.
Aparte de su función de almacenamiento, los hórreos han adquirido un significado simbólico profundo en las comunidades donde se encuentran. Son representaciones de identidad que trascienden a las prácticas socioculturales y conectan a las personas con su historia, tradiciones y sentimientos de pertenencia. Sin embargo, a pesar de su relevancia cultural, los hórreos se enfrentan a riesgos, como la falta de formación en la conservación de estas estructuras y la documentación de sus técnicas de construcción.
El Ministerio de Cultura, tras un proceso administrativo que incluyó consultas con diversas instituciones y comunidades autónomas, ha decidido proteger y promover el valor de los hórreos, resaltando su importancia como fortalezas culturales y lugares de memoria colectiva. Esta declaración, vigente desde su publicación en el Boletín Oficial del Estado, busca contribuir a su preservación y a la revitalización de los conocimientos tradicionales asociados a ellos.
Los hórreos no solo son testigos de un pasado agrícola, sino que también son símbolos vivos que reflejan la identidad y la conexión emocional de las comunidades del norte de España.