El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha presentado una revisión importante de las normas que regulan la seguridad de los contenedores de almacenamiento temporal de combustible nuclear gastado, vigente desde el 10 de abril de 2026. Esta revisión, denominada Instrucción IS-20, marca un avance significativo en la seguridad nuclear y la protección radiológica.
¿Qué son los contenedores de combustible nuclear gastado?
Los contenedores de almacenamiento temporal son estructuras diseñadas para contener el combustible nuclear que ha sido utilizado y ya no puede ser reproducido o procesado. Su diseño y fabricación son cruciales para prevenir la liberación de material radiactivo al medio ambiente.
Principales cambios en la normativa
- Requisitos de diseño más claros:
- La instrucción actualizada establece criterios específicos sobre cómo deben ser diseñados estos contenedores para asegurar su función durante condiciones normales, anormales y en caso de accidentes.
- Se implementa un sistema de defensa en profundidad, que proporciona múltiples niveles de protección.
- Autorizaciones más estrictas:
- Las empresas que deseen utilizar nuevos contenedores deben obtener una autorización de la Dirección General de Planificación y Coordinación Energética, tras una evaluación del CSN.
- Las modificaciones en el diseño de los contenedores deben ser analizadas y, si es necesario, re-autorizadas.
- Control de la criticidad:
- La normativa exige que el diseño de los contenedores asegure que la reacción en cadena del material nuclear se mantenga bajo control.
- Documentación soporte más rigurosa:
- Se requiere un Estudio de Seguridad que evalúe todos los aspectos de la seguridad del contenedor, así como un Programa de Gestión de Calidad que acompañe la fabricación y uso del contenedor.
- Mantenimiento y actualizaciones:
- El CSN establecerá que los titulares de los contenedores deben realizar revisiones periódicas del Estudio de Seguridad, al menos cada dos años, para asegurar que se mantienen los estándares de seguridad.
Conclusiones
Este cambio de normativa es un paso significativo hacia una gestión más segura y responsable del combustible nuclear en España. Con la entrada en vigor de esta Instrucción, se espera mejorar la protección tanto de la salud pública como del medio ambiente, al establecer requisitos más estrictos para la gestión del combustible nuclear.